22 noviembre 2016

El problema de una universidad barata

A raíz de unas lecturas pasadas y de una manifestación de estudiantes universitarios de esta semana que dejamos atrás, he decidido aportar mi punto de vista sobre el asunto. El tema que voy a tratar sin duda genera controversia y acalorado debate.

El mundo estudiantil universitario se manifiesta a favor de una universidad pública gratuita. Todos hemos oído que en los últimos años el precio de las matrículas y tasas universitarias se han encarecido e, incluso, multiplicado. De ahí el malestar de estudiantes y familias que ven como les ha tocado pagar el pato de la fiesta después de tantos años de crisis. Normal, a mí también me molestaría tener que pagar más por algo que un tiempo atrás costaba bastante menos. Pero, vayamos a analizar la situación desde un punto de vista no convencional, el mío.

Primero he de decir que estoy totalmente en desacuerdo con una universidad gratuita, e incluso, una universidad barata y voy a dar mis argumentos. Pienso que el problema de este país es de base, estructural. A la generación de los ochenta, por ejemplo, se nos instauró el mensaje de que hay que ir a la universidad porque es donde luego se encuentran los mejores trabajos. Te lo hacían creer de tal manera que, aunque no quisieras cursar estudios superiores ibas a la universidad para que nadie pensara que eras un fracasado. Y aquí es donde empieza el problema. Hubo un momento en que ir a la universidad era tan barato que todo el mundo entraba en ella. Todo eran facilidades. El problema viene en que cuanta más oferta hay (de licenciados) más saturado está el mercado laboral y menos atractivas son las remuneraciones laborales. Los mejores se quedan con las ofertas buenas y el resto se conforma con lo que hay.

En este país se pasó de una época en que casi nadie podía ir a la universidad (nuestros padres de 60-70 años) a otra en que entrar en ella era accesible a todo el mundo. Y los extremos nunca han sido bueno.

Y se de lo que hablo por experiencia propia, pues fui a la universidad en el año 2003, con una nota excepcionalmente baja, sin saber que estudiar (terminé dejándolo tres años más tarde) y recuerdo que el precio de la matrícula anual no llegaba a 900 euros. También recuerdo que, aun teniendo matriculas a un precio mínimo, las becas por diferentes motivos eran de muy fácil acceso sin necesidad de una nota brillante. Así que, punto importante; Entrar en la universidad sin saber qué estudiar me parece un error enorme, en gran parte por culpa de los padres que envían a su hijo porque “hay que ir a la universidad”. No, la universidad debe ser vocacional.

Poco a poco el país se llenó de licenciados, y mientras el crecimiento económico acompañaba, el mercado laboral era capaz de absorber cada vez más gente con estudios superiores. Hasta que se acabó la fiesta, se destruyeron millones de puestos de trabajo y la locomotora de Europa, como algunos decían, acabó siendo un país de sobre cualificados para los puestos de trabajo existentes. Cambios de gobierno, encarecimiento de tasas y matriculas, mayores requisitos a becas etc. Provocaron un cambio y enervaron a los estudiantes, que querían formarse a un mínimo precio.

Pero, continuaba siendo tan barato estudiar en la universidad que, debido a que el mercado laboral estaba tan saturado, la mejor idea era continuar estudiando hasta que pasara lo peor o llegara una oportunidad. Así que nos hemos encontrado en un momento en que es habitual encontrar a quien tiene licenciatura, máster y ha pasado tres veranos en Londres aprendiendo inglés trabajando en algo por lo que le sobran más de la mitad de conocimientos adquiridos.

Pero los estudiantes aun reclaman universidad gratuita, sin caer en la cuenta de que lo gratis no lleva a ningún sitio y, en todo caso, te dará un trabajo con alta probabilidad de ser mediocre. Problema de base con una difícil solución a corto medio plazo.

Es evidente que un elevado precio de la universidad cerraría las puertas de muchos estudiantes, por lo que habría que crear un verdadero programa de becas para los mejores. Es decir, que solo entraran los que realmente han obtenido buenas marcas y de entre estos los mejores tuvieran la opción de obtener becas completas. Con esto se garantizaría la implicación de los estudiantes en ser los mejores, alentaría su instinto competitivo y como consecuencia, una vez regulado el mercado laboral, accederían a ofertas realmente buenas. Parecido a lo que sucede ahora con ESADE o IESE, en que cursar estudios allí es realmente costoso pero que te garantiza un trabajo bien remunerado al acabar, por el simple hecho de que tienen su propia bolsa de trabajo, y un estudiante de universidad pública no va a poder acceder a ella nunca. Claro que esto es universidad privada y nada tiene que ver con lo que para mí sería un buen sistema. Algo parecido a lo que hay en Estados Unidos, en que acceden los buenos estudiantes y que las mismas universidades ofrecen préstamos a devolver cuando el estudiante tenga ingresos procedentes del sistema laboral, y los realmente buenos en alguna actividad, como los deportes, tienen la opción de beca completa. En Harvard anuncian que el 60 % de sus estudiantes tiene algún tipo de beca y que trabajan acorde con las familias para que el dinero no sea un impedimento para acceder a la mejor universidad del mundo. Claro que en Estados Unidos no es todo idílico, pues hay montones de universidades mediocres, por lo que los estudiantes “se pelean” para acceder a las de la parte alta de la lista, en que terminar los estudios puede costarte hasta $200.000. Claro que, al igual que estudiar en la pública o en ESADE, el trabajo al que van a acceder no va a ser el mismo si han ido a la universidad de Rhode Island que al MIT.

Por lo tanto, hay que crear un sistema en que se premie a los mejores sin que haya barreras económicas. Universidad gratis para todos no es una buena idea pues inevitablemente el nivel medio desciende y el mercado laboral es incapaz de absorber tanta oferta. Como en todo, una excesiva regularización del sistema hacer perder competitividad y eso, aunque los jóvenes no lo entiendan, no les conviene.

Para finalizar, un ejemplo para ver el problema de base.

Precio Matrícula Universidad de Barcelona (60 créditos): 2400 € (116* ranking mundial)
Precio Matrícula Universidad de Sevilla (60 créditos): 757 € (234 ranking mundial)
Curso en el MIT : 43.000 € (2 ranking mundial)


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6 comentarios:

  1. Parece claro que, entre otras, "SEVILLA ENS ROBA".

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  2. Lo que no quieres es que los mediocres como tú tengan posibilidad de mejorar...

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  3. Totalmente de acuerdo. Yo pondría las matrículas de enseñanza superior a millón. Tiene cojones que los pedorros que hacen hueglas y se manifiestan y que con el tiempo serán notarios, abogados, cirujanos, registradores de la propiedad, etc., exijan gratuidad. ¿Pero es que hay algo gratuito? ¿Se creen que mantener la estructura de la universidad pública es "gratix total"?

    Son ellos los que deberían devolver a la comunidad el esfuerzo que ésta hace por ellos. Pero, ¿qué se han creido estos niñatos? ¿Que los demás hemos nacido ayer? Y encima exigen becas con un 5,5 de nota media. Pero ¿esto qué es? Me pego todo el año de botellón y rascándome los cojones y el último me doy un acelerón y, venga, veca y aprobado.

    Habría que recordarles que en Estados Unidos las familias se hipotecan para que sus hijos puedan tener formación superior. Pero, bueno, aquí nos hemos creído que todos tenemos derecho a todo; creo que ahora a ésta figura la llaman "derechos sociales." ¡Ah, sí! Y éso, ¿lo vais a pagar vosotros?

    Me pongo enfermo. No quiero seguir.

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    1. Touché. Uno de los míos. Lo gratis es mediocre, resta competitividad y no se valora como es debido.

      Saludos!

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  4. Hola Gerard.
    Estoy de acuerdo contigo en muchas cosas; la universidad española está en barrena, y no vamos a ninguna parte con el modelo actual. Mucha gente va a la universidad... sencillamente por no estar en casa, es una especie de extensión del instituto actualmente en muchos casos.

    En lo que no estoy de acuerdo es en echar la culpa (o al menos toda la culpa) a que las matrículas son baratas. Caro no tiene porque ser mejor, o al menos no mucho mejor. ¿acaso prefieres el modelo sanitario de Estados Unidos al español? Yo no, cualquiera que tenga un seguro privado puede hacerse una idea. Mientras pagas una pasta a la mutua, eres un VIP y te atienden de maravilla ante un esguince, una gestación y el parto, una operación de cataratas, pero... ¡hay no te toque un cáncer o necesites un trasplante! Amigablemente te invitarán a que te vayas a la pública, ellos están para ganar dinero, no para salvar tu vida ante un problema gordo. Por supuesto, sanidad gratis implica que la gente (sobre todo en este país de pícaros) abusa, pero esos abusos habría que impedirlos con medios disuasorios: copagos

    Pues con la universidad pasa muy parecido. El que las matrículas sean baratas efectivamente fomenta que estudie gente que no debería, me parece bien un precio de 2000 euros y no de 700 (y luego si alguien no puede pagarlo, y saca la carrera con solvencia, no 5,5 pelaos, que se le de beca), pero no estoy de acuerdo en que por poner las matrículas a 20.000 las cosas se arreglan mágicamente. El origen de los males, no han sido las matrículas baratas, estás confundiendo el síntoma con la enfermedad.

    Recuerdo (de las muchas sobradas que escuché de profesores) el día de la presentación de una asignatura, un profesor explicar porqué (él era una excepción) se contaban con los dedos de una mano los profesores de toda la carrera que tenían la titulación de dicha carrera (curioso cuando había asignaturas con 4 o 5 profesores diferentes, vamos, que el porcentaje era rídículo): "El objetivo de la universidad no es formar a los alumnos, sino contratar nuevos profesores, para que de esta forma, los que ya están dentro, se les pueda convocar plazas mejores".

    España se ha llenado en los últimos 30 años de una universidad en cada provincia, cada una con montones de campus. Se han multiplicado las carreras ("Ciencia y tecnología de los alimentos": nada que no hicieran de toda la vida los farmacéuticos y los veterinarios; "Ingeniero químico": ¿y que diferencia hay con un ingeniero industrial especialidad química? etc.) llegando a niveles grotescos con el Plan Bolonia, todo alentado desde dentro, porque nuevas carreras y nuevas universidades son nuevas plazas de titular de universidad, y más posibilidades de llegar a catedrático ¡todos quieren su placita! ¿cómo se llenaban las aulas? Pues ahí es donde llegan las facilidades: precios bajos, y bajada de nivel, no vaya a ser que la gente se aborrezca y nos deje las aulas vacías, a ver como justificamos el edificio de 15 millones de euros que acabamos de hacer porque en la ciudad de al lado la universidad rival está haciendo lo propio y todos van a pedir traslado de expediente.

    Ahora con el invierno demográfico, que las aulas se quedan vacías inexorablemente, sale a la luz el síntoma: ¡con estos precios de matrículas no se puede ni pagar los sueldos de los profesores! Pues a subir tasas, claro. Pero seamos serios, el problema es mucho más complejo.

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  5. Totalmente de acuerdo.
    La solución es complicada y ningún partido político se meterá en arreglar este problema por su impopularidad. Sucede lo mismo con el tema de las pensiones por ejemplo aunque éste es mucho más grave incluso.
    En cuanto a los precios, me parece bien que se aumenten las tasas y el factor precio dificulte el acceso pero, siempre que este aumento de la recaudación en forma de tasas se use para ampliar el sistema de becas de forma que el hijo del frutero del barrio (con todo el cariño) pueda acceder a la universidad si así lo desea.
    Pero, y aquí viene lo impopular, que estas becas sean para gente excelente y que se esfuerza y aprende. Es decir, becas completas para que el hijo del frutero pueda dedicarse solo a estudiar pero que si no saca buenas notas tenga que devolver el dinero recibido en forma de beca.

    De esta forma, no impediríamos a los hijos de clase alta (relativamente pocos) acceder a la Universidad pues sus papás los pueden pagar pero, quitaríamos la gran cantidad de mediocres que creen que la universidad es la continuación del instituto y que van a pasar la mañana a la universidad y a tomarse unas birras.

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