10 marzo 2016

¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para ganar dinero?

Sólo si estás preparado para lo peor podrás llegar a la excelencia, pues el olimpo es un sitio muy estrecho y pocos caben en él. En este artículo quiero analizar algunas cosas que he visto últimamente y que me han parecido bastante curiosas.

Primero vamos a hablar de dinero, ya que aún es más curioso que todo el mundo esté pensando todo el día en él y luego se sea tan hipócrita de decir que no es lo más importante. Evidentemente que la salud, por ejemplo, es básica y sin ella no hacemos nada, pero se entiende que la mayoría de gente va a tener buena salud durante la mayor parte de su vida, así que no me sirve la típica frase de “yo a la vida le pido salud, amor y trabajo”. Todos queremos dinero y no precisamente para pagar las facturas solamente, sino para vivir bien y permitirnos lujos, sino que vida más aburrida. 

Quieres el dinero pero no quieres mojarte. Me parece correcto. No todos podemos tener una gran ambición, sería un desastre. Sabiendo que la mayoría (otra vez) va a decidir quedarse dentro de la zona de confort, ¿dónde quieres estar tú?. El dinero ni se crea ni se destruye; ¡Cambia de manos!, y yo tengo las manos abiertas para recoger tanto como me sea posible.

No hay nada que soporte menos que la típica charla onírica referente a qué hacer si te tocasen 78687 millones en alguna de las loterías. No quiero que me toque la lotería, quiero crear mi propia realidad. Llegar, mirar atrás y decirme a mi mismo que he sido capaz. Evidentemente que ante una cantidad de dinero caída del cielo no diría que no, idiota no soy, pero yo no participo en juegos de masas. Si quieres tener dinero haz cosas para llegar a él, y trabajar es una de ellas en la primera fase. Partir de cero es muy duro y el trabajar por cuenta ajena o propia es la solución más “sencilla”, hay que conseguir un mínimo de capital para desarrollar “otras” actividades “más” lucrativas. 

Y aquí es donde entramos en el apartado de “¿Cuánto dolor está dispuesto a soportar para llegar al éxito?” y, “¿Qué es tener éxito?”. Podríamos desarrollar una tesis solo con la última pregunta. El dinero que proviene del trabajo es un dinero difícil, hay que cambiar muchas horas de vida para un capital, generalmente, escaso. Así que, en nuestro cerebro se va asentando la idea de que con lo que nos ha costado ganar ese dinero no podemos ponerlo en riesgo, y tendimos a guardarlo como un tesoro o a gastarlo en cosas materiales, ya sea bienes de consumo o de placer. Pasan los años y, como el hámster dentro de la rueda, siempre estamos en el mismo sitio.

Con el dinero solo puedes hacer dos cosas; gastarlo o invertirlo. Gastarlo lo sabemos hacer todos, invertirlo unos cuantos. No se tiene que ser un genio para ganar dinero de las inversiones. Ni saber de matemáticas, ni contabilidad, ni gráficos, ni probabilidad etc. A veces, las cosas más difíciles son las más sencillas. La primera cualidad para ganar dinero de las inversiones es la paciencia, así de fácil. La segunda la perseverancia y la tercera… Saber volver a la primera. Porque si quieres dedicarte a esto vas a tener que subir el listón del umbral del dolor, no todo el mundo sirve para esto y no se aprende de la noche a la mañana. Todos pueden aprenderlo, esto no viene de serie, así que primer punto favor. 

¿Estarías dispuesto a tener pérdidas latentes del volumen de dos meses de tu sueldo?, ¿Y de dos años?. En la vida vas a ganar acorde con lo que estés dispuesto a perder. Si toleras poca pérdida vas a ganar poco. Si toleras mucha pérdida vas a tener la opción de ganar mucho dinero. La vida es riesgo, y en esto más.

Te voy a poner un ejemplo muy sencillo para que lo entiendas y analices la situación. Hace unos diez meses se creó un fondo de inversión del que he hablado algunas veces por aquí. Las expectativas eran altas, pues el gestor que lo iba a llevar tiene una reputación en la red bien marcada y estaba dando un servicio privado de asesoramiento de carteras del que mucha gente estaba muy contento. Así que no le costó reunir a unos centenares de inversores iniciales y algunos millones de euros para empezar. El gestor enseñó a todo el mundo como iba a llevar el fondo y lo que se podía esperar de él y , sobretodo, lo que no se podía esperar. El resultado después de estos diez meses es, para que engañarnos, malo, pues la pérdida a día de hoy ronda el 30%, mucha pérdida. Los motivos ahora no viene al caso, pues el gestor los ha argumentado extensamente. Lo que sí viene al caso es la situación y la tesitura en la que, por ejemplo, me encuentro yo como inversor inicial.

Los motivos por los que entré en el fondo eran por una parte la confianza que me transmitía el gestor, pues lo conocía de hacía bastantes años. La idea de participar en un proyecto nuevo desde el primer día, y el potencial de rentabilidad, que para que engañarnos, es lo que importa en el mundo de la gestión de activos.

Cuando el gestor te dice que el fondo va a tener la volatilidad que tiene la bolsa ya sabes a lo que atenderte. Si no lo soportas es que estás en el sitio erróneo. Pero voy al grano. De entrada estoy dispuesto a perder una buena cantidad de dinero si tengo la opción de ganar mucho más. Nadie está dispuesto a perder un 30 % y a ganar un 10 %, sino que el ratio rentabilidad riesgo tiene que ir en consonancia. Acepto perder un 30% si opto a ganar un 100 %, y en este fondo este es el horizonte. Dime lo que estás dispuesto a perder y te diré lo que vas a ganar. Evidentemente siempre puede salir mal e irse todo el planteamiento a la basura, pero si de entrada no te das la opción ten por seguro que no vas a ganar. Y aquí es donde entra en juego la primera cualidad del inversor; la paciencia. En esta inversión he decidido que sea otro el que me dé la opción de ganar dinero, así que yo solo decido cuando entrar, cuando salir y cuanto capital aportar, el resto ya me lo puedo tomar en calma, pues no depende en absoluto de mí.

El tiempo me dará la opción de escribir esta experiencia para bien o para mal. Pero pase lo que pase ten presente esta frase a modo de mantra, y sigue tu camino.

“Espera lo mejor, prepárate para lo peor y acepta lo que venga”


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