27 febrero 2016

¡Que tus activos paguen tus pasivos!

La única forma de hacerse rico es vivir por debajo de tus posibilidades, ahorrar e invertir. Todo lo que te hayan contado que salga de estas tres cosas me provoca altas dosis de incredulidad. 


Dale una buena cantidad de dinero a quien no ha hecho el esfuerzo para ganarlo y verás como cada vez tiene menos cantidad. Un tonto y su dinero no duran mucho tiempo juntos, que decía el maestro AZ. Y es que el estatus de rico es, ante todo, un estatus mental. Tienes que creerlo, visualizarlo antes de llegar, porque sino, una vez hayas llegado no sabrás como actuar y la situación te quedará grande. Por supuesto, alguien que ha recorrido el camino ya se ha preparado mentalmente para cuando cruce la meta, pues los débiles se han quedado en la primera subida.

Hay gente que habla de llegar a la riqueza y retirarse, de frenar, stop. Hay varios conceptos equivocados, creo. Alguien que ha dedicado una parte importante de su vida a ganar los suficiente como para poder retirarse no va a parar nunca, sencillamente porque ha pasado a formar parte de su forma de vida. Partimos de la base en que nadie se hace rico trabajando. Si ganas dinero en inversiones financieras, con una empresa de Internet, un Blog, vendiendo infoproductos… cuando llegues a tu cifra no hay motivo aparente para dejar de hacerlo. Evidentemente, habrá quien necesite hacer algunos cambios, automatizar algunas cosas y dedícarle menos tiempo, pero no un cambio radical o dejar de hacerlo. El que gana dinero en los mercados financieros lo va a hacer durante toda su vida, porque es su filosofía de vida.

Es imposible acumular riqueza sin vivir por debajo de tus posibilidades, y en este apartado hay que decidir si quieres un caramelo para hoy o dos para mañana. El placer a corto plazo es muy suculento y tentador, a todos nos gusta vivir bien, pero creo que vale la pena pensar en el placer a largo plazo, el que de verdad buscamos todos (aunque algunos ni siquiera lo saben) y planificar un poco. Habla con quien quieras, todo el mundo quiere tener dinero, lo que sucede es que pocos de ellos quieren o van a hacer el esfuerzo de aprender las reglas de este juego y dejar tanto placer a corto plazo.

Me sorprende, por ejemplo, la mala fama que tiene tener una hipoteca. En cuanto sale el tema (siempre salen los mismos temas banales) el poseedor de una hipoteca es un intrépido arriesgado que no sabe que hace con su vida por contraer una deuda con un banco a veinte o treinta años. Las cosas hay que mirarlas y hacerlas con inteligencia, analizando pros y contras en todo caso, y cuando se toma una decisión no dudar, nunca. 

Una hipoteca no es ni buena ni mala. En principio debe ser buena porque permite apalancar tu dinero y conseguir una cosa que no podrías de otra forma. Pero, todo apalancamiento tiene su riesgo (¡maldita sea el negocio de los bancos!) y hay que pensar bien. Financieramente una hipoteca es una inversión grande, para muchas personas la mayor que harán en su vida. Así que lo lógico es sentarse y hacer unos números. No los voy a hacer aquí porque hay tantas variables que da hasta pereza. Lo que si que te voy a contar es que debes conseguir que la hipoteca vaya en tu favor, y es más sencillo (que no fácil) de lo que parece. 

Primero debes saber que una hipoteca es el préstamo de menor interés que vas a tener en tu vida. Alrededor de Euribor más un diferencial del 1 % hoy en día. Contando que el Euribor de la mayoría de hipotecas está en negativo (el de 1 mes) vemos que el interés a pagar es realmente bajo. Segunda regla y consejo que doy a los que me preguntan; nunca contraigas una hipoteca de la que no tengas un mínimo del 50% ahorrado. Ojo, eso no significa tener que avanzar ese dinero, sino tenerlo disponible para el tercer punto clave; las inversiones. Imagina una hipoteca de 120.000€ ya constituida, en la que probablemente hayas tenido que pagar un 20% del precio del inmueble previamente y un ¿12 %? De gastos, notario, IVA… una buena cantidad, sí. Una vez has hecho limpio con esto te quedan los 120.000 de hipoteca y tienes en tu poder 60.000 para acometer otros “proyectos”. Una hipoteca de 120K a 25 años, hoy en día, pagará alrededor del 150 € en concepto de intereses de cada una de las cuotas mensuales que pagues. Dicho de otra forma, el banco te ha dejado 120K y “solo” te cobra por ello 1800 euros al año en este momento, un auténtico lujo. 

Ahora, una persona inteligente –y sin pereza- ve que su dinero puede pagar una parte de su hipoteca, un concepto conocido como crear activos. Una hipoteca es un pasivo, una inversión es un activo. Resultado; un activo que paga un pasivo.

Dependiendo del tipo de inversión que se haga puede ser más o menos rentable, puede no ser rentable durante un periodo de tiempo y luego pasar a ser muy rentable. Está claro que garantías no las hay en ningún lado, lo que sucede es que el capital proveniente del trabajo nos provoca una mayor seguridad que el fruto de un incremento patrimonial, y eso es un craso error. Nadie sabe si va a a tener trabajo en un futuro al igual que nadie sabe si su inversión va a salir mal. En esta parte es donde entra el control de riesgos, pero esto ya sería para otro post. Resumiendo, busca, siempre, que entre dinero en tu bolsillo.

Espero haberte dado algunas ideas y que, sobretodo, haya podido despertar, aunque sea solo un poquito, tu curiosidad por estos temas.



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