08 enero 2016

Nadie juega a perder

Ayer acababa de entrenar. Los cascos puestos y a todo volumen 7 years de Lukas Graham. Me siento en el banco tratando de recuperar el aliento y poder articular los primeros movimientos para ponerme la chaqueta y subir ocho plantas hacia mi casa. Me da por coger un disco de hierro de dos kilos que hay en el suelo, y noto lo frío que está. Helado.

Me quedo unos minutos girando el disco entre las manos, mirándolo y notando como el frío penetra dentro de mi. En ese momento empiezo a pensar en que debo ser como ese trozo de hierro; frío. Y calculador. No dejar nada al azar. Tomar una decisión y asumir las consecuencias, sin mirar atrás. No puedes estar en este negocio si no eres frío, sencillamente el mercado te elimina.

Mantener la mente fría en los malos momentos, pero también en los buenos. Uno no se puede creer malo cuando pierde ni bueno cuando gana. Porque es en ese momento cuando te confías, das un paso en falso y te sacan de la partida. Los días pasan rápido. Cada vez queda menos para ver el resultado de lo sembrado. Hay que esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor. Suena fácil, pero es de lo más difícil que hay.

Dejo el disco en el suelo de nuevo. Me pongo la chaqueta y abandono la estancia. Mi misión es volver a sentir ese desapego, esa sensación que te hace avanzar y ganar en el juego. Porque no lo olvides; esto es un juego y nadie juega a perder.



SUSCRÍBETE PARA RECIBIR TODAS LAS ENTRADAS EN TU EMAIL
APUNTA AQUÍ TU DIRECCIÓN



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada