10 enero 2016

La felicidad de las cosas

He llegado a la conclusión de que la gente no sabe ser feliz. O, quizá, no sabe lo qué es ser feliz. A mi manera de entender las cosas, la felicidad es aquel impasse de tiempo que hay entre putada y putada que te tiene preparada la vida. Porque no nos equivoquemos, nadie puede llegar a ser feliz permanentemente. Por la sencilla razón de que tendemos a querer aquello que no tenemos, y cuando llegamos a tenerlo nos damos cuenta de que, quizá, no lo queríamos tanto como creíamos.
Una cosa es querer y la otra es creer que se quiere. A mi me gustaría saber tocar el piano, pero no quiero dedicar diez años de mi vida a estudiar piano. Así que nosotros mismos nos vamos poniendo zancadillas en el camino para ser infelices. Sin darnos cuenta caemos en el error de no valorar lo suficiente lo que hemos conseguido y tendemos a crearnos una falsa sensación de que los demás viven mejor, tienen cosas mejores y, encima, les cuesta menos esfuerzo conseguirlo. Que nadie se sorprenda con estas palabras, pues aunque no se tu caso en particular, en algún momento todos hemos tenido una sensación similar y, en todo caso, conocemos casos de personas con este “síndrome” bien identificado.





No creo que nadie de forma voluntaria decida ser infeliz, esto sí que puedo afirmarlo con rotundidad. Lo que sí que creo es que hay quien no sabe ser feliz, quien siempre echará de menos alguna cosa que cree que le haría completamente feliz.

Sobre la felicidad se han escrito ríos de tinta, así que lo mejor que puedo hacer es una autocrítica de mi concepto de felicidad y lo que he ido aprendiendo con los años.

Pienso que la felicidad es la ausencia de dolor, tanto físico como sicológico, aunque generalmente provoca más dolor el sicológico, nos deja mella. Tener más cosas solo me ha hecho más infeliz, ha hecho que tenga más preocupaciones y que haya tenido que dedicar más recursos. Tener más amigos me hizo más infeliz al darme cuenta de lo que realmente significaba la palabra amistad. Tener más dinero no me hizo más feliz que cuando no tenía prácticamente nada, aunque no tener dinero intuyo que me haría tremendamente infeliz. Compartir la vida con alguien me hizo feliz, pues te das cuenta de que ya no tienes que luchar solo contra el mundo y los días malos son menos malos. Escribir estas líneas me hace más feliz porque es la única manera que tengo de expresarme con claridad. Poder escuchar música en calma todos los días me provoca felicidad. Escribir dos libros sobre un tema que me apasiona me hizo muy feliz.

No se si he llegado a saber lo que es ser feliz. ¿Quién lo sabe? ¿Con qué lo comparamos? No hay una regla de medir la felicidad y su concepto es tan amplio que lo abarca todo, o nada. Lo que sí que sé es que lucharé para tener muchos momentos de esos entre putada y putada.


SUSCRÍBETE PARA RECIBIR TODAS LAS ENTRADAS EN TU EMAIL
APUNTA AQUÍ TU DIRECCIÓN






3 comentarios :

  1. Has sido valiente el exponer este tema. No es fácil.

    No sé qué es la felicidad. No sé si es mejor imaginarla que tenerla; porque, en mi opinión, la felicidad no es un producto de la razón, sino de la imaginación.
    No quisiera ser desagradable, pero me pregunto si se puede creer que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión que tiene la naturaleza humana.

    "No hay camino para la felicidad, la felicidad es el camino", dijo el maestro zen Thich Nhat Hanh.

    Saludos,
    Roberto.

    ResponderEliminar
  2. Feliz Año Gerard, estoy deacuerdo contigo, sigue asi,

    ResponderEliminar
  3. gran articulo.
    felicidades.
    Tambien me gustan otros articulos tuyos sobre inversiones. Nos podrias orientar sobre alguna de renta fija??
    gracias

    ResponderEliminar