12 octubre 2014

¿Cómo identificar creencias limitantes?

Quizá aún no lo sepas pero la mayoría de nosotros tenemos creencias limitantes que nos impiden hacer todo lo que nos gustaría hacer. Por mucho esfuerzo que le pongas en no caer en la tentación siempre hay algo que se te escapa.

Pero, ¿Sabes lo que es exactamente una creencia limitante? Como bien dice el nombre es algo que tu crees, y que has aprendido en el pasado, que impide que realices una actividad con naturalidad, concentrándote en lo que hay que concentrarse y sin perder tiempo en tonterías. Vamos a poner un ejemplo, una creencia limitante muy habitual es creer en la suerte. Sí, la suerte es un factor limitante que hace que afrontes los problemas sin la autoestima necesaria.

Cuántas veces has oído a alguien decir –a ver si tengo suerte en el examen. Infinidad seguro, y realmente lo último que necesitas para afrontar un examen es suerte. Hay que estudiar, dedicar horas y horas y sentarte delante del papel como si de un ejercicio más se tratara. No hay factor suerte, no hay azar, solo hay tus cualidades, tu aptitud, tu trabajo y tu perseverancia y sin duda el resultado final aplicando estos conceptos es la clave para conseguir lo que se quiere. Así que la suerte déjala para los que no estén preparados.

Durante nuestra vida dejamos de hacer muchas cosas por culpa de las creencias limitantes que nos han grabado a fuego desde pequeños. Que si no puedes hacer eso, que si eso está mal, que si los otros niños no lo hacen, que la otra gente no piensa eso y un largo etcétera. Estas creencias pasan de generación en generación y hasta que no encuentran a alguien con el ímpetu adecuado en cambiar el transcurso de las cosas sigue igual. 


Seguramente estarás pensando en que creencias limitantes tienes, tranquilo, todos las tenemos en mayor o menor medida, pero las más importantes y las que más veces nos encomendamos a ellas hay que detectarlas y erradicarlas. Son esas que te condicionan la vida, que en primera instancia harías una cosa pero que cuando lo piensas por segunda vez se te aparecen esas creencias en forma de duda y hacen que cambies el planteamiento inicial. La mayoría de veces las tenemos tan arraigadas que no nos damos ni cuenta de cuando las utilizamos, pero nunca es tarde para corregirlo.


Una creencia o prejuicio limitante es creer que algo va a salir mal por algún factor que aún desconoces. Es el pesimismo en toda regla. Cuando vamos a emprender una actividad en vez de pensar en que vamos a triunfar, que nos va a salir bien, primero tendemos a pensar en que nos estamos equivocando, en que todo el mundo te ha avisado, en que no puede salir bien y todo un sinfín de sandeces que hacen que, una de dos, termines cancelando el proyecto/idea o cambies el planteamiento inicial.


El miedo es la mayor creencia limitante que existe y hasta que no te pones firme y te replanteas exactamente que es el miedo dejas de hacer muchas cosas por el camino.


Siempre hay que valorar las cosas por lo que podemos conseguir primero y por lo que podemos perder después. Es importante esta valoración ya que si queremos emprender algo y solo vemos la parte negativa no vamos a hacer nada. 


Dicen que el miedo es aire, no se ve pero está en todos lados. Hay muchas situaciones de la vida que de afrontarlas con menos miedo el resultado hubiera sido diferente. El miedo te vuelve inseguro y hace que no creas en ti mismo. El miedo cambia personalidades y no deja que muestres lo mejor de ti a los demás. El miedo te hace creer que no puedes hacer algo, te hace creer un incapaz. Y nada más lejos de la realidad. Las personas podemos hacer lo que queramos en nuestra vida. Podemos ser lo que siempre hemos querido ser, pero el secreto está en querer. No todo el mundo quiere. Hay mucha gente que dice que quiere algo pero cuando le enseñas el precio que cuesta llegar a ello resulta que ya no lo quieren tanto. Cuantas veces has pensado que te gustaría tocar la guitarra como lo hace el guitarrista de tu grupo favorito, o que te gustaría entender de historia tanto como aquel profesor que tuviste en la escuela, o que te gustaría poder correr un maratón. Todos queremos cosas que están a nuestro alcance pero que no estamos dispuestos a luchar por ellas. El guitarrista habrá dedicado un mínimo de diez mil horas a tocar la guitarra como lo hace, el historiador habrá leído centenares y miles de libros, hecho muchos esquemas y visto muchos documentales, y el corredor que hace maratones entrena cada día durante años para poder llegar a la meta después de 42,1 kilómetros.


Las inseguridades que hemos ido adoptando desde pequeños nos hacen pesados, nos hacen avanzar despacio. Imagina que llevas una mochila en la espalda desde pequeño y te cargas a la espalda cada una de las creencias limitantes a lo largo de tu paso por la vida. Cuando llegas a cierta edad esta mochila pesa mucho y no te deja hacer nada. Lo bueno es que nunca es tarde para empezar a tirar cosas por la borda y abrir la mente hacia nuevas ideas, una nueva visión de las cosas y de la vida en general.


Si duda la principal creencia que hay en la mochila, y la que seguramente estará en el fondo de ella por ser la primera en adoptar, es la religión. Tocar este tema se que es delicado ya que hay mucha gente que no atiende a razones ya que ha construido su vida desde el pilar de la creencia religiosa.


¿Cómo le dices a alguien que deje de creer en algo que lleva toda su vida creyendo? Es altamente complicado y un posible detonante de conflicto. 


La religión fue creada para poder facilitar el manejo de grandes cantidades de gente y aunque en estos tiempos quizá hay menos creyentes que hace dos mil años, hoy en día una gran mayoría cree en algo religioso o en algún tipo de poder extrasensorial. Conozco a gente que no cree en la iglesia ni en los santos pero se encomienda a Dios ante cualquier mínima situación que no controla. Las personas tienen que creer en algo para poder vivir. Hay quienes creen que Dios les ayuda a superar los momentos difíciles de la vida. En esos momentos difíciles pensar en un Dios provoca un chute de adrenalina que hace se saquen fuerzas de donde no se sabía que se tenían. ¿Pero en que creen las personas que no creen en un Dios religioso? Sencillamente creen en si mismas.

La falta de autoestima acumulada te hace sentir vulnerable e incapaz de superar por ti solo las dificultades y zancadillas que te pone la vida, pero es en esos momentos en que uno tiene que pensar que las decisiones que toma y el resultado que obtiene es solo el fruto de su elección, que no hay nadie más, estás solo para lo bueno y para lo malo. Solo hace falta creerse capaz de todo e incapaz de nada para vivir más tranquilo.


En este punto hablo de pura experiencia personal ya que hasta que no te das cuenta de lo escrito en estas últimas líneas no empiezas a vivir de verdad. Vas inseguro, con miedo, temor a equivocarte y sentir dolor. Y solo cuando tocas fondo y de verdad te replanteas el sentido de las cosas te das cuenta de que no es tan difícil como parecía desde un principio. Solo tienes que “hacerlo”.


También es verdad que por muchas experiencias personales que leas y por muchos ejemplos de superación que conozcas no es fácil poder cambiar de mentalidad de la noche a la mañana. Hay que vivirlo, sentirlo, y solo eso hace que abras los ojos y dejes atrás todas las cosas inservibles que haces que no avances.


Pero volvamos a la religión. Hay verdaderamente casos desesperantes de gente aferrada a creer en unas cosas que no existen, ni han existido jamás. Gente que condiciona su vida entorno a unas creencias que se traspasan de generación en generación y que se mantienen muchas veces sin saber el verdadero significado. La mayoría de los padres bautiza a sus hijos porque es lo que toca y hace todo el mundo, y a los niños de diez años les venden con regalos que hay que tragarse un sinfín de clases de catequesis para poder así poder entrar de pleno en el mundo del señor haciendo la comunión. Esos niños son precisamente los que crecerán con unas creencias limitantes basadas en que desde pequeños se les dice que hay que ser humildes y serviles.


Realmente el que se inventó que en la vida hay que ser humilde era o un genio o un verdadero sumiso.


La humildad es otra lastra de la sociedad, otra creencia limitante. Nos hacen creer que si hacemos algo bien y lo celebramos a los cuatro vientos vamos a tener mala suerte y recibiremos un castigo de Dios por no ser humildes. Menuda tontería. Recuerdo una vez cuando jugaba en el equipo de baloncesto que después de encestar un triple por encima de un compañero y saltar de alegría por la hazaña conseguida vino el entrenados a regañarme diciéndome que esa no era la actitud que él quería en el equipo. Quería a gente humilde que mostrara respeto ante el rival en caso de victoria. Menuda creencia limitante y lastre que era eso. Pobre por él.


No hablar de dinero en público es otra de las creencias limitantes que hay tan arraigadas en nuestra cultura. Parece que es un tema tabú decir lo que ganas y lo que dejas de ganar, y encima tienes que sentirte mal cuando alguien tiene menos dinero que tú, o directamente no tiene, porque se lo dilapida en vacaciones, cenas y regalos, y tu que vives una vida austera e intentas no gastar el dinero de forma absurda y con el tiempo has conseguido juntar una cantidad de dinero considerable ya eres visto como un anormal, un tacaño infeliz que no vive la vida. Así que mi opinión al respecto es que cada uno se quede con lo que se merece y si es de los envidiosos a los que les gustaría tener lo que otros tienen pues que se ponga a la cola. No es una cuestión de ego, es una cuestión de principios. El principio de que lo hago porque puedo. He entrenado mucho, he aprendido a fallar y he obtenido mi recompensa. 


Cada vez que vayas a emprender algo haz la prueba de no pensar en nada más que en ti mismo y en si te esfuerzas y entrenas lo suficiente lo puedes conseguir. No te dejes llevar por el miedo o por la sensación de que una fuerza extrasensorial, Dios, te va a ayudar, porque no es así, nunca lo ha sido.


El momento de cambiar de mentalidad es solo un instante, un nanosegundo en que te pasan un montón de sensaciones por la cabeza y te das cuenta de que realmente no que habías creído hasta entonces era totalmente incorrecto. Dejas de tener esa ansiedad y empiezas a tomarte las cosas con más calma y con más ganas ya que por primera vez haces las cosas creyendo en ti.


Llegado el momento sabrás identificar creencias limitantes, y solo tú decidirás que hacer con ellas, si dejarlas a un lado y creer en ti, en tus capacidades, o agarrarte a un clavo ardiendo pensando en que una extraña fuerza salida de la nada te va a ayudar.


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14 comentarios:

  1. Respuestas
    1. vaya chapa de comentario. ¿Como pierdes el tiempo en escribir semejante comentario?, no aportas nada, ni siquiera tu punto de vista. Esperamos mas de ti hombre, intentalo de nuevo.

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  2. Jod....r !!!!, Gerard como vienes hoy, como te mojas, eres un tio valiente.

    Estoy en esencia contigo pero con matices. Creo como tu que tienes que currartelo para conseguir cosas, pero creo que la suerte existe, cuando suceden cosas que no puedes controlar y cambian el resultado final . Cuanto mas te lo curras mas suerte tiene uno. Si juntas preparacion y suerte es como un trampolin que te impulsa hacia arriba mas fuerte, ¿no te ha pasado nunca que tienes un examen estas mega preparado y te pones enfermo? o ¿te ponen las preguntas que menos te sabes?, que mala suerte!!, igual no suspendes pero no consiges la nota que necesitas para la media.

    Con respecto a la religion, yo particularmente no creo, pero mi mujer si, cuando llego el momento de que mis hijos hicieran la comunion se me presento la duda, ¿la hacen o no ? mis hijos saben lo que pienso al respecto y me preguntaron porque tenian que hacerla, que pensanban como yo, les dije que tenian que ir, para conocer y aprender y luego decidir por ellos mismos.

    La humildad Gerard, no es tan mala hombre, creo que es bueno tener humildad, tienes que celebrar tus exitos pero sin ser pretencioso sin llegar a herir los sentimientos de los demas, cuando uno pierde, le queda el orgullo de haber hecho el maximo para garnar. Si le quitas lo poco que le queda te crearas un enemigo y las relaciones humanas es lo mas inportante en todos los ambitos de la vida . En las negociaciones cuando uno consigue un buen trato, mas favorable para el que para la otra parte, se cuida de mostrar cualquier signo de victoria desmesurada, pues no se quiere herir el orgullo de la otra parte, con la intencion de seguir en contacto para siguientes negocios. La humildad es ser consciente de tus limitaciones y pedir ayuda a los mas expertos, rodearte de expertos es una de las mejores decisiones que puedes tomar, y tu enfocarte en lo que mas te gusta.

    Solo tienes que rebatir mi forma de ver las cosas con prepotencia, dejarme como un tonto delante de los demas , dejamdome sin una salida dijna, y dejare de leer este blog, yo y cuaquiera, no te lo tomes a mal hombre!! es un ejemplo, jejeje!!

    Saludos, valiente!!.


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    1. Como siempre y en todo, hay que usar el sentido común!

      Gracias por tu reflexión.

      Saludos!

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  3. Pues yo voy también en la línea del anterior comentario, pienso que la suerte sí existe, lo que no puedes es escudarte en ella para eludir tus responsabilidades y esforzarte al máximo en lo que quieras. Una vez has hecho todo el esfuerzo posible para superar determinada tarea pueden surgir imprevistos que te lo impidan y se escapen a tu control, desde que se te pinche una rueda a que te aparezca una gripe, una lumbalgia o tengas una inundación en casa porque se le ha roto la tubería al vecino. O al contrario, que hayas dormido de maravilla, que luzca un sol que te alegra y que nada trastoque tus planes. Yo hablo de suerte cuando surgen o no surgen impedimentos imprevisibles (¿o no los hay, todo es previsible?) para realizar tus planes. ¿Y en los juegos de azar, si no dependen de la suerte, de que dependen? Una cosa es dejarlo todo en manos de la suerte, eso sí es de tontos, y otra pensar que todo depende exclusivamente de tí. Con lo del miedo un poco lo mismo, es malo si te impide llegar a objetivos deseados y te crea más problemas que beneficios, en ese caso hay que superarlo y controlarlo, pero no eliminarlo, en nuestra raza pienso que se trata de un instinto necesario y aconsejable, es el que te va a ayudar a tener precaución y cometer menos errores. Como en todo, no hay nada bueno ni malo en esencia, todo depende de la medida en que se utilice, y con la religión, la política y las leyes, pues otro tanto, no es cuestion de asegurar si hay dios o no, yo no tengo ni idea, pero el respetar a quien piense lo contrario me parece la vía más aceptable. Sobre la humildad... lo mismo, no pueden impedirte celebrar un éxito, eso es falsa humildad, pero tener una dosis comedida suele ser beneficioso, y no hay más que leerte para comprobar que tú la tienes... Si vas al diccionario, lo contrario es soberbia, rebeldía y vanidad, ¿que estas son malas? pues tampoco, pero en su justa medida, si te pasas de frenada te pegas el batacazo. Si ya lo decía Alonso, intentar dar lo más posible con el motor que tienes, pero sin pasarte o... se acabó. Y algo que también me llamó la atención, tampoco creo que todo dependa sólo del esfuerzo que hagas, un buen músico o un buen deportista tienen muchas horas detrás, pero con esas mis horas y dedicación otra persona no tiene porqué llegar al mismo nivel. Las habilidades y facultades al nacer no son exactamente iguales para todos. En fin... que la psicología y filosofía dan para mucho... el día a día... eso a veces es otra cosa. Saludos

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    1. Las facultades no son iguales en todos, está claro. Pero hay que intentarlo. Ya sabes que la voluntad mueve montañas!

      Saludos y gracias,

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  4. ¡Te doy matrícula de honor, Gerard!. Este post es una maravillosa y liberadora explosión.

    Voy a ser claro y directo. Estoy totalmente de acuerdo con lo expresado por Gerard.

    Toda limitación preestablecida cercena la libertad personal del individuo y toda creencia limitante que produzca un efecto coercitivo en el natural desarrollo del ser humano me parece sencillamente aberrante.

    Saludos,
    Roberto.

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    1. Gracias otra vez Roberto. Creo que tienes muchas cosas que decir. Al igual que ha hecho Ramón, si quieres, puedes empezar a escribir posts por estos lares. Yo sería tu seguidor número uno y creo que mucha gente me seguiría.

      En tus manos lo dejo!

      Saludos y gracias!

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  5. ¡Ya has abierto la Caja de Pandora! Si es que no se te puede dejar solo... XDDD
    Tratas muchos temas Gerard, demasiados.. demasiado profundos...
    No se hasta que punto se pueden abordar, desde luego desde un post no lo creo.
    Hablas de Sesgos, de Mitos y Creencias y de Sentimientos, de Inteligencia Emocional... Cada uno de estos temas es un mundo. Difícilmente se puede llegar a una conclusión universal. Las personas somos entes complejos. Pero algunos mas que otros. No puedes llegar a todo el mundo. Como decía un buen amigo mio: "Mira Ramón, de donde no hay, no vas a poder sacar"
    No lo intentes. Conócete a ti mismo.
    Un abrazo.

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    1. Soltar lo que uno tiene en la cabeza, sin pensar demasiado, es lo que tiene! ;-)

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  6. La suerte existe pero no puedes fiarte de ella. Es una cabrona. Hay que asegurarse eliminarla, o mejor dicho, minimizarla al máximo dentro de los factores del éxito currando mucho y teniendo las aptitudes necesarias

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    1. Eso mismo es lo que yo pienso. Reducir el factor suerte. Saludos!

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  7. Felicidades Gerard,
    Mucho tema para pensarrrrrrrr, mágnifico.

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