28 junio 2014

Nada golpea mas duro que la vida

Revisando unos archivos he encontrado un email que me ha hecho recordar porque me encuentro en la situación actual, viviendo el presente de la forma en que lo vivo, porque si el pasado ya no se puede resolver y el futuro no existe, ¿Qué es lo que nos queda por vivir?


En un momento de debilidad decidí contactar con una persona y contarle mis experiencias, mis sensaciones y mis sentimientos. Una persona con la que nunca había hablado y a la que le tenía, y tengo, un enorme respeto. Sorprendentemente respondió a mis plegarias con cierta celeridad y sus palabras fueron auténtico combustible para mi ambición, un poco decaída en aquella época. 

Cinco años han pasado desde entonces y se me pone la piel de gallina al pensar la cantidad de cosas que han pasado en mi vida. Prácticamente lo único que sigue en pie de aquella época son mis creencias y el objetivo de mi vida. Todo lo demás se ha renovado, cambiado, destruido, apartado, renombrado o apagado. Cosas que te hacen madurar. Cambios que te hacen crecer. No me arrepiento de ninguna de las decisiones tomadas en el pasado, pues de hipócritas sería hacerlo sabiendo que fueron tomadas con toda la información encima de la mesa. El cambio es bueno y necesario. Nos hace salir de nuestra zona de confort y gracias a esa incomodidad aprendemos y nos volvemos cada vez mejores.

No te voy a engañar. De vez en cuando he tenido que recurrir a dicho correo y releer tan potentes líneas. Quizá tres o cuatro. Son pocas frases, pero con una dirección implacable. Frases que me he aprendido a modo de mantra, por supuesto.

Con esto quiero decirte que hasta los que parecemos más fuertes también tenemos nuestras debilidades. No brilla el sol todos los días y los problemas están a la orden del día. Lo que sucede es que cada problema es visto como una manera de progresar, de mejorar. Una vez superado ese problema es una situación menos, de las incómodas, de las que hay que afrontar. Y así, poco a poco, uno se vuelve casi invencible mentalmente. Paras un segundo. ¿Qué hay que hacer para solucionar esto? Pues hagámoslo. Sin vacilar. Sin apego al resultado.

Estoy tranquilo. Calmado. Se que cuando vuelvan los problemas estaré preparado. Para eso me he entrenado durante todo este tiempo. Nada podrá vencerme. No importa lo que pase en mi vida sino la forma en la que me lo tomo. Nada golpea más duro que la vida. Aquí te espero, sentado, paciente y con ganas de poner solución a los problemas.




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6 comentarios:

  1. Muy bonitas tus palabras Gerard. Tu tienes ese mail, yo guardaré tu post para releerlo muchas veces. Gracias

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    1. Gracias Elvira. Todos tenemos aquella cosa que nos da energía solo de mirarla. Un abrazo.

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  2. Impresionante alegoría de la vida real en la que vivimos. Cuando contemplo la montaña rusa del Parque de Atracciones digo:" ¡Ahí va la vida, con sus subidas, sus bajadas y sus vaivenes!".

    Nuestras caídas y nuestras debilidades suponen una gran carga de adrenalina para intentar ser mejores.

    Un saludo, Gerard.
    Roberto.

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    1. Gracias Roberto. Entiendo la vida como la bolsa: A largo plazo siempre sube ;-)

      Un abrazo!

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  3. Solo un apunte, dices que tus creencias no han cambiado, pueder ser que sean las correctas para ti, pero lo normal es que con el tiempo cambiaran tambien, o al menos en parte. No deverian ser las mismas creencias a los 20 años que a los 40. Debe existir una experiencia, aprendizaje que las modifique, si no, no se evolucina .

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    1. Si estás bien enfocado las creencias no cambian. Se pulen. Se mejoran. Se añaden y se quitan cosas pero, lo que es la idea principal sigue intacta.

      Saludos cordiales,

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