18 abril 2013

El día en que dejé de ser un contemporizador

Hace unos días leía en el blog de Víctor Martín el término “contemporizador”. Realmente no conocía esta palabra pero al leer el artículo al completo no tardé en recordar todas aquellas veces en que lo había sido.

Un contemporizador es aquella persona que, ante una buena oportunidad, busca cualquier excusa para no tener que enfrentarse a esa situación, ya sea por miedo, pereza o por otros. Todos hemos vivido una situación de estas y creo que la única manera de dejar de ser un contemporizador es tomando conciencia de que si uno no actúa en la vida se queda atrás, y hay oportunidades que si que vuelven pero las hay en que solo pasa una vez el tren por la estación.

Siempre sabemos de personas que consiguen cosas que nosotros queremos conseguir, nos quedamos parados pensando unos segundos y normalmente continuamos con nuestros quehaceres del día a día. Pero, ¿Por qué esas personas han conseguido algo que yo quiero? ¿Acaso soy yo menos inteligente, hábil, astuto, trabajador…? Quizá no, pero puede que el problema sea que eres un contemporizador. Vas por la vida en piloto automático y todo lo que se sale de tu zona de confort automáticamente es descartado por tu cerebro al determinar que es “peligroso” y te hará sufrir.


Ahora mismo recuerdo dos ocasiones en las que tuve una buena oportunidad delante y la dejé pasar por creer que era un incapaz y por miedo. Una de ellas era una oportunidad de empresa en la que se me dio la oportunidad de ser socio y dije que no. Sin duda a día de hoy me lo pensaría dos veces antes de tal negativa, más sabiendo que la empresa sigue en pié seis años después y que va cogiendo caché poco a poco. La otra buena oportunidad fue en bolsa y esa si que fue dolorosa en si día. Imagina encontrar un valor (acción) muy sólido pero mermado por un mal momento, no de la empresa sino de la economía en general, la empresa nunca dejó de ganar “mucho” dinero. Días pensando si entrar o no. En algún momento lo veía claro, en otros no tanto, pero mientras iba pensando que hacer tenía treinta mil euros en el bróker, preparados para que con un solo clic de ratón, y en un nanosegundo, entrar a mercado. Un sudor frio por la espalda me recordaba a un viejo compañero de viaje, era el miedo. Sabía que era una apuesta a caballo ganador pero apague el ordenador y cambié el chip. A la mañana siguiente unas noticias a nivel europeo hicieron subir el Ibex 35 un 14%, el valor en cuestión subió un 24% y en cuestión de menos de un mes había subido más de un 100%. Perfecto ejemplo de lo que es ser un contemporizador.

Con esto no quiero dar a entender que ahora me lanzo como un tigre a todo lo que parece una buena oportunidad. Con los años me he vuelto más paciente, observador y calculador. Intento no dejar nada al azar y sigo unas pautas estrictas de lo que puedo y no puedo hacer en el mundo de la inversión.

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                                       Fuente | Fogonazos

Pero he aprendido a analizar situaciones y siempre tengo una pequeña parte de capital disponible para lo que pueda surgir (a buenas oportunidades me refiero).

Las dos reglas de oro para no quedarte en el rebaño al calor de tu zona de confort:

  • Ve siempre con los ojos bien abiertos, no sabes lo que puedes encontrar y quién puede estar fijándose en ti para ofrecerte una oportunidad.


  • Piensa rápido y cambia las decisiones lentamente. Al contrario de lo que hace la mayoría los que triunfan toman decisiones de forma rápida y las cambian lentamente. Los que no consiguen cosas les cuesta mucho tomar una decisión, que es cuando se les escapa el tren, y luego cambian de parecer muy rápido (ahora sí, ahora no, ahora sí…)


Me quedo con la frase que apunta Víctor al final:

"La oportunidad se va con el más rápido, no con el que está más seguro". [Tuitea esta cita]


¿Eres hacedor o contemporizador? Puedes contarme tus experiencias en los comentarios.

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8 comentarios:

  1. Cuantos trenes se han escapado ya...en fin, más vale darse cuenta tarde para ir cambiando, que no darse cuenta nunca. Un saludo

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    1. Exactamente José María, con los años vamos aprendiendo.

      Recordar cada derrota es crecer.

      Saludos,

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  2. A toro pasado es muy fácil decir que te has equivocado por no invertir esos 30k en ese valor. Seguro que mucha más gente pierde dinero por subirse a "esas oportunidades". La actitud conservadora te ha servido para conservar tu capital e ir incrementándolo poco a poco. Yo pienso que esa actitud es la correcta, la de ganar el dinero con trabajo y esfuerzo, no dar un golpe de suerte con "una oportunidad". Está claro que cuando has tenido "esa oportunidad" y no la has aprovechado te acuerdas toda la vida, como se puede ver con tu anécdota, pero realmente no te acuerdas de las "otras oportunidades" que has dejado pasar y que han acabado mal.

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    1. Toda la razón Alberto, Solo me acuerdo porque podría haber salido muy bien, por el contrario si el valor se hubiese hundido ahora mimo probablemente no me acordaría de la anécdota.

      Con los años y las ideas más claras he aprendido a que es mejor ir a paso lento, pero firme, que ir rapido y tropezar.

      Un saludo y hasta pronto,

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  3. Todos hemos perdido trenes y nos arrepentimos, pero debemos aprender.

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    1. En eso estamos, cada pequeño fracaso, cada pequeña derrota es una peldaño más hacia el éxito!

      Saludos y gracias,

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  4. Yo modificaría la segunda regla....
    "piensa rápido, pero con conocimiento"
    Lo primero es saber donde te metes,...

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    1. ¡No hay conocimiento sin poder! ;-)

      Saludos R.

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