18 abril 2012

Invertir a largo plazo

Si llevas una vida cómo la mayoría de personas quizás no puedas dedicar mucho tiempo a lo que te gustaría y aún menos a las inversiones. Si la típica imagen del trader rodeado de pantallas te queda lejos tu método de inversión debería estar basado en el largo plazo.

No tener que estar pendiente cada día de pantallas y cotizaciones. Y no por eso tienes porque ganar menos ya que hay dos estrategias perfectamente definidas y bastante fáciles de llevar a cabo. Una es invertir con el huevo de Kostolany y la otra invertir usando el interés compuesto.

Los dos métodos los hemos comentado en artículos anteriores pero nunca está de más saber exactamente porque nos conviene usar uno de los dos métodos, o porque no, los dos.

Es cierto que los tiempos estás muy revueltos para ir “jugando” con el dinero pero con el dinero solo podemos hacer dos cosas; invertir-lo o gastar-lo. Y nosotros nos decantamos por la primera opción.
Buscar acciones con el huevo de Kostolany no es nada complicado y solo hay que prestar un poco de atención y analizar diversos factores; empresa multinacional solvente, si tiene beneficios, perspectivas de futuro etc. Buscaremos acciones de empresas que estén muy bajas respecto a lo que deberían estar pero que no estén en caída libre, la práctica determinará cuándo es el mejor momento para entrar en un valor y, cómo decía André Kostolany, echarnos a dormir durante 30 años.

Se pueden comprar paquetes de diferentes acciones varias veces al año o ir comprando paquetes de la misma acción mientras va evolucionando en el tiempo, por ejemplo mientras sube y se afianza en sus soportes.

Una vez dentro nos tenemos que olvidar durante mucho tiempo o hasta que hayamos decidido que ya hemos ganado, o perdido, suficiente. Luego recogemos beneficios y a otra cosa mariposa. Miraremos las cotizaciones de vez en cuándo y sin poner stops ya que al ser a largo plazo la cotización podrá subir y bajar bastante.

Por lo general esta estrategia es muy efectiva y se requiere más habilidad para tener paciencia que conocimientos de mercado.

Si la bolsa no es lo nuestro o queremos empezar por algo menos “heavy” podemos hacer inversiones “junior” entre depósitos bancarios y bonos corporativos. El secreto está en el interés compuesto y su efecto “bola de nieve” que hará que los primeros años avancemos lentamente pero una vez la bola “esta grande” agrandarla más sea cosa fácil.

Claro que aquí la paciencia aún juega un papel más importante que en el anterior método ya que el dinero estará disponible más veces y estaremos tentados en hacer otras cosas no productivas.

Con unos retornos de entre el 4-5% TAE se pueden conseguir cosas muy interesantes y si superamos los primeros años es pan comido.

Los mejores productos para este método se basan en renta fija y dependiendo de la época los depósitos bancarios pueden ser interesantes al estar por encima del 4% (ahora es mala época).

Y los bonos que emiten las empresas para financiarse que al tener un riesgo un poco superior a los depósitos también tienen un mayor interés.

Si quieres leer más sobre los bonos puedes ir a este artículo.

La inversión a largo plazo es sinónimo de paciencia y la paciencia es sinónimo de dinero. Si no queremos tener quebraderos de cabeza o tener que dedicarle mucho tiempo este es nuestro tipo de inversión y que en la mayoría de casos nos va a dar muchas más alegrías que otros tipos de inversión ya que siempre iremos sumando, algunas veces más y otras menos, pero siempre sumando.

Si somos conservadores y tenemos un miedo, controlado, de perder nuestro dinero cómo mínimo tenemos estas dos estrategias para rentabilizar-lo.


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